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México

Jalisco enfrenta un reajuste político con el retorno de grupos tradicionales

El mapa político en Jalisco atraviesa una transformación significativa ante el debilitamiento del alfarismo y el resurgimiento de estructuras políticas de larga trayectoria.

Redacción Hilo de Prensa
Foto: sdpnoticias.com

El panorama político en Jalisco registra este octubre de 2026 un cambio de inercia que marca el fin de una era para el movimiento alfarista en la entidad. Tras años de hegemonía en el ejecutivo estatal y en los principales municipios del área metropolitana de Guadalajara, diversas piezas del tablero local han comenzado a desplazarse, dejando espacio a figuras y grupos que dominaron la escena antes del auge de la actual administración.

Este proceso de reacomodo no ocurre de manera aislada, sino que refleja una tendencia donde las estructuras partidistas tradicionales retoman el control de las decisiones estratégicas. Analistas locales observan que el desgaste del proyecto que encabezó el gobernador en años anteriores ha permitido que dinastías políticas con presencia histórica en el estado recuperen influencia en la toma de decisiones dentro de los cabildos y en la representación legislativa.

El debilitamiento de la base alfarista, visible en las recientes alianzas y nombramientos en la administración pública, es interpretado como una señal de la transición hacia un modelo de gestión más cercano a las prácticas de partidos de larga data. La pérdida de cohesión interna del grupo que gobernó Jalisco durante el sexenio pasado ha facilitado que los liderazgos que se mantuvieron al margen del proyecto naranja vuelvan a figurar en posiciones clave de poder.

Aunque el discurso oficial enfatiza la continuidad de ciertos programas sociales y obras de infraestructura, la realidad en los pasillos del Congreso local y las secretarías estatales sugiere una ruptura con la administración saliente. Los equipos de campaña y los operadores políticos en la entidad han comenzado a reorganizarse bajo nuevas siglas y lealtades, lo que perfila una reconfiguración total del sistema de alianzas para los procesos electorales venideros en la región.

Los próximos meses serán decisivos para observar si el retorno de estos grupos tradicionales logrará estabilizar la gobernabilidad en el estado o si, por el contrario, profundizará la fragmentación política. Por ahora, el control de las principales carteras gubernamentales y la dirección de los proyectos estratégicos de Jalisco se encuentran bajo una nueva dinámica, donde la influencia de los linajes políticos del pasado parece ser el factor determinante en la actual coyuntura estatal.

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