Cuatro estudiantes de la UAEM asesinadas en Morelos durante 2026
La comunidad universitaria de Morelos enfrenta una crisis de seguridad tras el registro de cuatro feminicidios de alumnas de la UAEM en lo que va del año.

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) se encuentra nuevamente en el centro de la atención pública tras confirmarse el asesinato de cuatro estudiantes en diversos puntos de la entidad durante los primeros nueve meses de 2026. Estos hechos, que han generado una ola de indignación entre la comunidad académica y estudiantil, plantean interrogantes urgentes sobre la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas por las autoridades estatales y municipales en los alrededores de los planteles universitarios.
Los casos, registrados de manera dispersa desde inicios de año, evidencian una vulnerabilidad persistente para las mujeres jóvenes en la región. Familiares de las víctimas y colectivos universitarios han señalado que, a pesar de las mesas de trabajo instaladas con representantes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la incidencia delictiva con perspectiva de género no ha logrado disminuir, dejando a la población estudiantil en una situación de riesgo constante al transitar por las vías públicas hacia sus centros de estudio.
Ante este escenario, la rectoría de la institución ha hecho un llamado formal a las autoridades de justicia para acelerar las investigaciones bajo el protocolo de feminicidio. La exigencia se centra en el esclarecimiento inmediato de los móviles y la detención de los responsables, subrayando que la impunidad en estos casos funciona como un factor que perpetúa la violencia contra las mujeres en los entornos educativos y sociales de Morelos.
Por su parte, el gobierno estatal ha reiterado su disposición para reforzar el despliegue de elementos de seguridad en las inmediaciones de los campus universitarios y zonas de alta afluencia estudiantil. Se ha propuesto la creación de corredores seguros y la instalación de sistemas de videovigilancia monitoreados en tiempo real por el centro de mando estatal, aunque estas medidas aún están sujetas a la asignación de recursos y a la coordinación efectiva entre las fuerzas locales y la Guardia Nacional.
La normalización de la violencia es el tema que ahora divide las posturas en el debate público. Mientras las autoridades apelan a la coordinación institucional para contener los índices delictivos, la comunidad universitaria sostiene que es necesario un cambio estructural en la atención de los delitos de género, argumentando que las medidas preventivas actuales han sido insuficientes para garantizar la integridad física de las estudiantes dentro y fuera de las aulas.


